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2012, PELIGRO LATENTE

 

Ya circula en las librerías del país el último libro de Julio Scherer García titulado Calderón de Cuerpo Entero, un texto rápido de leer con apenas 102 páginas más el anexo, en donde el autor trata pasajes del comportamiento personal del mandatario constitucional sacados de una investigación documental sustentada con diversas entrevistas y que dan testimonio de cómo hizo y deshizo para llegar al poder en México.

Es cierto que se habla de su placer por la bebida, de poseer una actitud explosiva cuando trata de defender su posición ante los demás y de su “odio” a los priistas.

Un libro que para el periodista Jorge Fernández, está basado sólo en tres entrevistas y lamenta “cómo uno de los periodistas más importantes del siglo XX, atrapado por el rencor, olvidando las lecciones que pregonó durante décadas, haciendo de lado el oficio de toda una vida, termina encerrándose intelectualmente”.

No defiendo ni a uno ni a otro, porque más allá de que si es una radiografía o no de Calderón, el libro de Scherer contiene documentos comprometedores que supone una serie de ilícitos que se cometieron para llevar a este último a la presidencia de la República con la complacencia de los altos mandos del partido azul.

Por ejemplo, facturas por pago de capturas de padrón de “simpatizantes” de Acción Nacional, a favor de la empresa de uno de los cuñados de Calderón, Hildebrando por más de 11 millones de pesos.

Uno de los testimonios que recoge el libro es el de Manuel Espino, entonces presidente de Acción Nacional (2005-2007), quien explica cómo se decidió, a través de la bancada del PAN en el Senado, aprobar la Ley Televisa a cambio de que junto con TV Azteca se apoyara a Calderón como una medida desesperada, ya que en Mayo de 2006 no repuntaba en las encuestas.

Espino, tuvo que enfrentar a Calderón en varias ocasiones, primero cuando este fue coordinador de la fracción del PAN en San Lázaro, después como candidato y después como presidente de México, razón por la cual existe un “fuerte resentimiento”, tal vez por eso escupe para arriba en el libro de Scherer, pero también hay que recordar que Manuel Espino fue uno de los críticos más acérrimos de Andrés López Obrador durante la campaña del 2006 a la presidencia.

Uno dudaría que Espino estuviera “resentido” con Calderón, no hay tal evidencia, no existe y señalar a estas alturas las adicciones, los abusos, los ilícitos, los acuerdos en lo oscurito y las complicidades que se trazaron entre unos y otros con tal de lograr el poder no se justifica.

Calderón “haiga sido como haiga sido” fue impulsado como candidato y luego como presidente, no valen las quejas ahora a estas alturas de quien lo impulsó. Lo que viene en este libro, y eso es lo rescatable, está a punto de pasar, porque seguro el PAN no dejará perder tan fácil la presidencia de la República. Por eso 2012 se está convirtiendo en un peligro latente.

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