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ASÍ SEA

 

La maltrataron sin importar que fuera mujer.

Su cuerpo fue encontrado con aparentes golpes en cuerpo y cara y por si fuera asfixiada por ahorcamiento, sin mayor signo de piedad.

Iban a lo que iban quienes cometieron feroz asesinado de Regina Martínez, una experimentada periodista con al menos 30 años de ejercer la profesión y especialista en temas seguridad y narcotráfico. Hoy trabajaba para la revista Proceso y antes para La Jornada.

Una mujer que no debía nada a nadie, sólo tenía como elemento inseparable su pluma con la que ejercía el periodismo, que sirvió para desenmascarar una y otra vez, a quienes desde el poder abusan para tranzar con la delincuencia organizada a cambio de maletas rellenas de dólares.

Regina se ha sumado a los 12 asesinatos de periodistas en Veracruz en los últimos 10 años, cuyos registros indican que los cinco más recientes ocurrieron en los 14 meses pasados y tres reporteros más se encuentran desaparecidos, al grado que la entidad ya es considerada entre las zonas “más riesgosas para ejercer la práctica del periodismo a nivel mundial en la etapa reciente”, dicen los mismos colegas veracruzanos.

A esta criminal cifra hay que agregarle las amenazas, agresiones y violencia sufrida por los periodistas locales, nueve han preferido salir del estado, acoso que también padecen los reporteros foráneos que llegan en busca de elementos que corroboren lo que en las redacciones se sabe: que con Fidel Herrera nació en Veracruz el grupo criminal conocido como Los Zetas, mismo que el gobierno actual de Javier Duarte consecuenta o de plano no puede abatir.

Hoy nuevamente la democracia está de luto ante el clima de violencia e impunidad que ocurre contra los comunicadores en México, tema que ninguno de los candidatos presidenciales trae en la agenda para que pueda ser atendido y dar certeza y garantía de la libertad de expresión.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos hablan de 76 comunicadores asesinados en México en la última década, de los cuales 55 se dieron en lo que va del sexenio del presidente Felipe Calderón, tan sólo 2011 fue considerado como uno de los años más violentos contra periodistas y medios de comunicación al registrar 172 incidentes en todo el país.

Las cifras pudieran variar, pero las entidades donde mayor violencia se ejerció contra la prensa el año pasado fueron Oaxaca, con 11 casos; Coahuila, Chihuahua y Distrito Federal, con 15 agresiones; y el estado más peligroso fue Veracruz con 29 ataques, incluyendo cuatro asesinatos y un desaparecido, seguido de Tamaulipas, Chihuahua, Veracruz y Guerrero.

Hoy es un día de tristeza, de impotencia, de solidaridad con Regina; pero que debe quedar claro para quienes la asesinaron que una muerte no calla la verdad, se equivocan quienes así lo piensan.

Les debe quedar claro que por cada pluma que lleguen a silenciar habrá cientos denunciando la agresión. Así sea.

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