|
LA PROTESTA SOCIAL, CRIMINALIZADA
El sábado primero de diciembre la mañana alcanzó a la madrugada, todo se apresuro. No eran las 8 de la mañana cuando los primeros disturbios y actos vandálicos tuvieron registro en las inmediaciones de la Cámara de Diputados.
Las primeras bombas molotov, piedras, palos y todo tipo de objetos fueron lanzados por personajes encubiertos hacia las vallas de protección colocadas sobre Eduardo Molina por la policía federal, a fin de resguardar el Palacio Legislativo de San Lázaro. Fueron grupos de incitadores o participes de la provocación.
Las acciones se prolongaron cada vez con mayor intensidad hasta que los supuestos manifestantes lograron derribar algunas de los muros metálicos de al menos dos metros de altura y vinieron entonces los gases lacrimógenos que por su volatilidad impregnaron el ambiente en torno a la Cámara.
Luego el conflicto se traslado al centro histórico de la ciudad, casi siguiéndole los pasos de Enrique Peña Nieto quien daría un mensaje en Palacio Nacional ya como presidente de México.
Los mismos rostros encubiertos con mochilas en las espaldas para dar el toque de estudiantes, hicieron destrozos de todo tipo. Las imágenes muestran a muchos de estos vestidos con colores oscuros, donde sobresalían el negro y el rojo que muchos llamaron anarquistas.
La intención de esos actos vandálicos para desestabilizar el orden público no se habían visto en mucho tiempo y nadie los ha explicado con precisión, pero ya hay personas consignadas: 59 hombres llevados por la madrugada del lunes al Reclusorio Norte y 11 mujeres a Santa Martha Acatitla.
Como siempre hay estudiantes detenidos, y muchos, los mas, provocadores y vándalos sueltos, incluso pagados, que van entre los manifestantes para realizar todo tipo de acto que rompa la tranquilidad pública y sobre todo, desprestigiar las movilizaciones sociales y a verdaderos estudiantes.
Y es que el sábado se captaron imágenes de vandalismo, pero también de agentes federales uniformados, algunos de civil, disparando balas de goma, gases lacrimógenos y granadas de gas contra los manifestantes.
Luego vino la detención y los abusos de poder de parte de la policía del grupo Relámpago. del Distrito Federal Hay testimonios de los propios detenidos que fueron ilegalmente detenidos cuando pasaban por los cercos policiacos.
La violencia es condenable venga de quien venga, pero lo que no se puede tolerar es que se regrese a los tiempos de los halcones del 71 o a la persecución de los estudiantes por el hecho de salir a las calles y manifestar sus ideas, como ocurrió con la policía política de Fernando Gutiérrez Barrios.
Eso es lo que preocupa ahora que se intenta controlar desde la Secretaría de Gobernación, a la policía. A ciencia cierta uno se preguntaría por qué y para qué.
Además sería una violación a la constitución el querer darle facultad a la policía preventiva para investigar un delito que es atribución del Ministerio Público. La única explicación sería el intento de que la protesta social sea criminalizada. Ojala y no.
--oo00oo--
|