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Adolfo Orive
Rechazados del sistema
Una expresión más del fracaso que representa la imposición en México de gobiernos neoliberales es el reducido número de estudiantes de preparatoria que fueron aceptados para cursar una licenciatura en la UNAM: 6 mil 500 de 62 mil 682, es decir, más del 90 por ciento de los aspirantes fueron rechazados por el sistema.
No es un asunto de “falta de capacidad” o “aptitudes”. Como cada año, el gobierno federal asfixia y condena a miles de jóvenes a la simple sobrevivencia toda vez que el presupuesto destinado a educación pública superior se ha mantenido prácticamente sin cambios, ignorando el crecimiento y estructura de la población.
Por proteger los intereses del “Uno por Ciento” –que se hace cada vez más rico mediante la especulación financiera— las administraciones del PRI y el PAN han invertido cada vez menos en las instituciones de educación pública, así como en la reactivación de la planta productiva industrial y agrícola. Reactivación indispensable para generar el número de empleos demandado.
En contraste, desde la Ciudad de México se demuestra lo que implica gobernar siempre del lado de la gente. En el caso específico de Andrés Manuel López Obrador, su administración creó 16 preparatorias y la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, además de un sistema de becas de apoyo a alumnos de bachillerato a fin de evitar que por falta de dinero abandonen los estudios.
Siguiendo esa línea de acción, los integrantes de la V Legislatura de la Asamblea Legislativa creamos con recursos propios –los que se nos asignan a gastos personales como viáticos, cambio de mobiliario de oficinas o automóvil— el Fideicomiso del Fondo de Apoyo a la Educación y al Empleo de las y los Jóvenes del Distrito Federal a fin de financiar el programa AL-EDÚCATE, el cual, dos años después de haberlo puesto en marcha con 250 millones de pesos, ha beneficiado alrededor de 40 mil estudiantes de nivel medio superior y superior.
Mediante la firma de convenios de colaboración con la UNAM, el IPN, la UACM, el Sistema de Educación Abierta y a Distancia de la Secretaría de Educación Pública y otras 10 universidades privadas de la Ciudad de México, se apoyó el acondicionamiento de infraestructura y pago del personal académico de educación presencial y a distancia, de manera que pudieran cursar y terminar el bachillerato o una licenciatura.
Adicionalmente, se les imparten talleres no formales entre los que destacan uno contra adicciones y otro a cargo del Instituto Electoral del Distrito Federal a fin de hacerlos más conscientes en las obligaciones que tenemos como ciudadanos. En los hechos, la izquierda busca que los jóvenes sean dueños de su futuro y protagonistas de su historia.
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