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SIN LINEA
***PRD se escandaliza por manejos de Programas Sociales en Veracruz y
hace mutis por los de su delegada en GAM
José SANCHEZ LOPEZ
AL conocerse los turbios manejos de programas de tipo social en
Veracruz, con miras electorales, los militantes del Partido de la
Revolución Democrática (PRD), se escandalizaron, se rasgaron las
vestiduras y exigieron justicia. Eso provocó la intervención de las
autoridades federales y la caída de uno de los operadores de la
Secretaría de Desarrollo Social. Pero los impolutos negro-amarelo no
quedaron conformes y ahora exigen que sea destituida ROSARIO ROBLES
BERLANGA, a la que acusan de todo y por todo. Vamos a ver ahora cuál
será su reacción luego de la denuncia presentada en la Procuraduría
General de la República, en contra de NORA PATRICIA ARIAS CONTRERAS,
jefa delegacional en Gustavo A. Madero y el diputado local ALBERTO
MARTINEZ URINCHO, por delitos similares pero aderezados por el de
privación ilegal de la libertad. La acusación fue formulada por el
asambleísta FERNANDO MERCADO GUAIDA, el coordinador jurídico MARIO
BECERRIL MARTINEZ y el vocero del PRI capitalino, RAFAEL LUVIANOS
GONZALEZ. Dicen que el PRD maneja un doble discurso, pues mientras que
asegura que el Gobierno Federal hace un uso político de los programas
sociales con fines electorales, sin presentar pruebas, guarda ominoso
silencio respecto a las actividades de NORA PATRICIA ARIAS. En su
querella, detallan que el seis de mayo, los operadores políticos
CUITLAHUAC GUZMAN y MARIA DE LOURDES SANCHEZ, que cobran en GAM bajo
el nombramiento de otras actividades, trasladaba en vehículos
delegacionales propaganda alusiva a la delegada ARIAS CONTRERAS, a los
beneficiaros del Programa “65 y Más”. En el domicilio de Volcán Santa
María 18, colonia Ampliación Providencia, se recolectan documentos a
nombre del PRD y de ARIAS CONTRERAS para condicionar el otorgamiento
de programas federales a cambio de su afiliación partidista, lo que
viola el Código Penal Federal al configurarse el delito de peculado.
El 3 de mayo, mientras un grupo de trabajadores de la SEDESOL
recolectaba documentación para el Programa Oportunidades en un centro
ejidal de la colonia Cuautepec, arribó MARTINEZ URINCHO con 150
personas, aproximadamente. Con palos, piedras y machetes, amenazaron y
privaron de su libertad a los funcionarios de la Secretaría de
Desarrollo Social durante horas, bajo la amenaza de que si seguían
juntando firmas o documentación para la SEDESOL, lo iban a lamentar.
Para los demandantes, el Gobierno Federal ha respondido de manera
responsable, sancionando a los presuntos responsables e iniciando
procesos de investigación, entonces, exigen, que el PRD actúe con la
misma energía y ordene al Gobierno Local que transparente los padrones
de beneficiarios de programas sociales en la ciudad, de lo contrario
no se les puede conceder calidad moral para acusar conductas en las
que ellos mismo incurren.***CUMPLANSE LAS LEYES EN LOS GUEYES DE MI
COMPADRE.***AU REVOIR.
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ADELANTE EN LA NOTICIA
15/V/13
Atención: Licenciado José Carlos O’farrill Hernández
Vicepresidente
Sr. Saúl Hernández Pichardo
Jefe de Información.
ESPECIAL
MITOS O REALIDADES: PASAJES DEL NARCO
Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”: siempre desde un estratégico
segundo plano.
José SANCHEZ LOPEZ
Por enésima ocasión, el mítico capo Juan José Esparragoza Moreno,
alias “El Azul”, considerado por las autoridades antidrogas como el
mejor negociador entre cárteles y “Consiglieri de los consiglieri”,
burló la acción de la justicia y escapó de las manos de militares,
marinos, federales, estatales y municipales que ejecutaron un
operativo conjunto en Guadalajara, Jalisco el pasado fin de semana.
La intención del impresionante dispositivo, efectuado por las
autoridades antidrogas, era detener a Esparragoza Moreno, mano derecha
y principal hombre de confianza del jefe del Cártel de Sinaloa,
Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, así como a Nemesio Oceguera
Cervantes, alias “El Mencho”, lugarteniente de “El Azul”.
El fallido operativo se realizó en las inmediaciones de Plaza Antares,
entre avenida Acueducto y Patria, en pleno centro de la Perla Tapatía,
pero al frustrarse dio pie a que corrieran varias versiones, entre
ellas la de que ambos narcotraficantes, “El Azul” y “El Mencho”
habrían muerto; lo cierto es que ninguno resultó afectado ya que
fueron alertados a tiempo y a la hora de la balacera ya no estaban en
el lugar.
Con esta escapatoria, suman tres intentonas de 2010 a la fecha, en que
Juan José escapa por diferencia de horas o quizá de minutos, gracias a
su equipo de seguridad que se ha anticipado a las autoridades.
En opinión de expertos en narcotráfico, la explicación de que
Esparragoza Moreno haya permanecido casi 25 años como uno de los más
importantes barones de la droga y una actividad de cuatro décadas en
el mundo del narcotráfico, ha sido gracias a su bajo perfil, pues a
diferencia de los demás, es discreto, amable, nada ostentoso, culto y
conversador.
Le gusta vestir bien, pero con buen gusto, no al estilo del clásico
narco, con botas y chalecos de pieles exóticas, cinturones piteados,
joyas y relojes ostentosos, con el arma al cinto y viviendo en
palacetes, no, la primera exigencia a sus escoltas es no llamar la
atención, tanto él como el personal a su servicio tienen que pasar
desapercibidos.
Un anécdota que pinta de cuerpo entero a Juan José, nacido el 3 de
febrero de 1949 en el poblado de Huichiopa, a las afueras del
municipio de Badiraguato, Sinaloa, donde también nacieron narcos como
“El Chapo” Guzmán, Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”;
Ismael “El Mayo” Zambada García, los hermanos Beltrán Leyva y
personajes de la droga, ocurrió a principios de 1995.
Esparragoza Moreno se encontraba en uno reservado de exclusivo
restaurante en la zona de Polanco, disponiéndose a comer. Sus escoltas
de hallaban distribuidos estratégicamente en diferentes puntos del
establecimiento.
De pronto, uno de ellos corrió a avisar a su jefe que estaba por
llegar personal de la Procuraduría General de la República, por lo que
“El Azul”, apodado así por el tono de su piel (moreno azulado), salió
apresuradamente y en su precipitada carrera no se fijó en un hombre
que esperaba le asignaran una mesa y, accidentalmente, trompicó con
él.
De inmediato detuvo su marcha y se excusó: “Por favor, discúlpeme”, le
dijo a aquel comensal, elegantemente vestido de traje que esperaba en
el acceso.
—No hay cuidado, no se preocupe, contestó, a lo que Juan José
respondió diciéndole, “buen provecho” y continuó su carrera.
El comensal que esperaba su turno, era nada más ni nada menos que
Antonio Lozano Gracia, recién designado titular de la PGR, pero
ninguno de los dos se conocía, así que cada quien siguió por su lado y
ya cuando estaba por iniciar el operativo, uno de sus guardaespaldas
le informó que se disponían a capturar a Esparragoza Moreno, que comía
en el lugar.
-¿Cómo es? preguntó el procurador.
Al describirle a un hombre alto, fuerte, moreno, de tez casi cobriza
y pelo quebrado, supo que se había topado de frente con el escurridizo
capo que todavía tuvo tiempo de ofrecerle disculpas.
“Don Juan”, como le llaman sus colaboradores, sumamente discreto,
reservado, no ha permitido incluso que le escriban corridos, a
diferencia de otros que hasta pagan para que se los hagan y a su gente
le tiene prohibido que se conduzca con ostentación y dispendio. La
orden es tajante: pasar desapercibidos.
Es el único capo en libertad, considerado como el mejor conciliador
entre los más poderosos capos del narcotráfico, de aquel poderoso
grupo que llegaron a conformar Pedro Avilés, alias “El León de la
Sierra”; Miguel Angel Félix Gallardo, “El Vampiro” y Ernesto “Don
Neto” Fonseca Carrillo, cofradía a la que después se sumarían Rafael
Caro Quintero y el clan de los Carrillo Fuentes, encabezado por “El
Señor de los Cielos”, entre otros.
Esparragoza Moreno, ex agente de la Policía Judicial Federal, estrechó
lazos con “El Chapo” Guzmán, al casarse con la cuñada de éste, Gloria
Monzón y fue compadre de Amado Carrillo Fuentes al apadrinar a Juan
Manuel, uno de los hijos del desaparecido “Señor de los Cielos” y con
“El Mayo” también entabló relación de compadrazgo al ser padrino de
bautizó a uno de sus hijos.
Esa “alianza de sangre” siguió cuando Juan José Esparragoza Monzón,
primogénito de “El Azul”, se casó con una hermana de los Beltrán Leyva
y se fortaleció aún más cuando Patricia Guzmán Núñez, “La Patrona”,
sobrina del “Chapo”, fue pareja de Alfredo Beltrán Leyva, alias “El
Mochomo”, actualmente preso.
El 12 de junio próximo pasado, “El Azul” acudió a una fiesta de XV
años en el estado de Colima, en el exclusivo Fraccionamiento
Residencial Victoria. Al término del vals de la Quinceañera,
Esparragoza Moreno fue informado de un posible operativo en su contra
y antes de la medianoche abandonó el lugar.
Dos horas después, cientos de federales, militares y marinos, a bordo
de unidades terrestres y helicópteros Black Hawk comenzaron la
búsqueda del escurridizo capo, pero nuevamente ya se les había
escapado casi de las manos.
Ha estado preso en tres ocasiones por delitos contra la salud, en dos
ocasiones fue absuelto y una tercera que le costó purgar, “de punta a
cola” una pena de siete años de cárcel. Salió libre en 12992 del penal
de Almoloya, ahora llamado de El Altiplano.
Pese a la caballerosidad y gentileza que muestra Esparragoza Moreno,
por el que los gobiernos de México y Estados Unidos ofrecen una
recompensa de casi 100 millones de pesos, también se le consideran un
hombre extremadamente rencoroso, cruel, vengativo, que no perdona una
traición y es capaz de esperar años para cobrarla.
A mediados de 1986, Esparragoza Moreno fue detenido en el Cerro de las
Campas, Querétaro, en una casa de seguridad en el operativo de la
Policía Judicial Federal que encabezaban Florentino Ventura Ventura y
Guillermo Robles Liceaga.
También participaron el “Yankee” (jefe de plaza) Isaac Sánchez Pérez y
los comandantes Eduardo Yanas, Héctor Correa Zetina y Juan Carlos
Ventura Mousong (hijo de Florentino), así como el comandante Rubén
Castillo Conde, quien era jefe de plaza en Querétaro y Guillermo
González Calderoni, entonces jefe regional en Monterrey, Nuevo León,
cuyas labores de inteligencia contribuyeron a detener al poderoso
capo.
Dicen que fue capturado junto con su esposa e hijo, quienes también
fueron objeto de maltrato del mismo Florentino Ventura y de Robles
Liceaga, lo que provocó el coraje de “El Azul” que advirtió: “Ya me
tiene a mí, comandante, con mi familia no se meta…yo soy el de la
bronca”.
La reacción de Florentino Ventura fue feroz y tras de abofetearlo,
arremetió contra su hijo, Juan José Esparragoza Monzón, al que
sometido a diferentes torturas.
Esas humillaciones jamás fueron olvidadas y menos perdonadas por “El
Azul”, que esperó años y años para cobrarse la afrenta. Actualmente,
todos los que participaron en su captura, se encuentran muertos.
Florentino Ventura, se “suicidó” en 1988, frente a Perisur, en la
Ciudad de México, luego de matar a su pareja; los que conocieron al
jefe policiaco nunca aceptaron que hubiera decidido quitarse la vida,
dado su carácter y el poder que tenía, se decía que era el único
policía con derecho “para matar”.
Años más tarde, Isaac Sánchez Pérez sería acribillado frente a su
domicilio, en la avenida Puente de Alvarado, en el Distrito Federal;
después seguiría Guillermo Robles Liceaga, que ya laboraba en la
Secretaría de Seguridad Pública del DF y poco después, cuando Ventura
Mousong, el hijo Florentino, se dirigía a su casa, en el sur del DF,
también fue ejecutado.
El aún comandante federal, Rubén Castillo Conde, fue asesinado cuando
se disponía a regresar de Ciudad Juárez a la Ciudad de México y el ex
poderoso comandante antinarcóticos de la PGR, Guillermo González
Calderoni, que se exilió en los Estados Unidos tras múltiples
acusaciones por corrupto, fue “cazado” por un asesino profesional que
lo ubicó en Mc Callen, Texas y lo alcanzó cuando corría,
ejercitándose, asesinándolo de un tiro en la cabeza.
Para experimentados jefes policíacos, Esparragoza Moreno es el autor
intelectual de todas esas ejecuciones y aun si son calificadas como
“coincidencias” lo cierto es que todos los jefes que de una u otra
forma tomaron parte en su captura, están muertos.
En esta ocasión, “El Azul” vuelve a escurrírseles de entre las manos a
las autoridades antidrogas para seguir operando en sus labores de
conciliador, de “consiglieri”, pero siempre desde un estratégico
segundo plano que le ha permitido manejarse con mayor facilidad en el
mundo de las drogas. |