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DE COYOTES, HACKERS Y TOMATAZOS

Menuda bronca en la que se metió gratuitamente el delegado de Coyoacán Mauricio Toledo quien responde al apelativo cariñoso del “tomate” desde sus épocas juveniles en la tribu perredista “Nueva Izquierda”.

De manera gratuita y probablemente visceral, intentó vía Blackberry, faltaba más, romper un pacto exigiendo el doble de lo acordado, o sea un millón 800 mil pesos, que en materia inmobiliaria a esos niveles tampoco es para espantarse pero de que 900 mil pesos extra algo suman ni hablar.

He aquí cuando al grito de “no hagas cosas buenas que parezcan malas” la tecnología sirve como testigo de los resbalones que comenten los políticos, en este caso un auténtico tomatazo. Los chats no son conversaciones de oficina, dejan un registro, una huella indeleble que puede ser usada por alguno de los protagonistas en cualquier momento, porque eso sí, el ciberespacio es eterno.

Resulta que Toledo se topó con un litigante que si bien todavía batea de emergente ya forma parte de las grandes ligas, egresado de la Escuela Libre de Derecho, el abogado Rodolfo Reus cuenta con sobrados elementos para exhibir a ese y a otros funcionarios que quieren incumplir con sus compromisos. Ni tardo ni perezoso acudió a dar fe pública de lo chateado con el delegado acusándolo de extorsión, sabiendo, como todos aquéllos que tenemos uno de esos aparatos, que el Blackberry Messenger no puede ser hackeado a distancia. Rápidamente varios medios nacionales dieron cuenta del hecho.

Sin embargo, Toledo pagó la novatada de muchos jóvenes que llegan de la ALDF a cargos ejecutivos, no es lo mismo hablar como delegado que opinar como diputado. Si en lugar de decir que lo habían hackeado y por ende difamado hubiera guardado un prudente silencio, el manto del “Elbazo” lo hubiese cubierto mediáticamente y las cosas seguirían su curso natural, en cambio, salió a rasgarse las vestiduras y no le creyó nadie, ni los de su mismo partido. Dicen que las risas del diputado panista Edgar Borja, rival político de Toledo y experto en informática retumbaban tan fuerte que cruzaban el zócalo hasta la secretaría general de gobierno.

Y es que no se trata de un acto de corrupción per se, debido al alto grado de “coyotaje” (sin alusiones personales) que existe en delegaciones sureñas, principalmente Tlalpan, Xochimilco y Coyoacán; es común que los grandes desarrolladores inmobiliarios traten directamente con los jefes delegacionales los proyectos que terminan con el visto bueno de SEDUVI, así hay certeza jurídica y urbanística para todos. Asimismo es común que los inversionistas privados donen un porcentaje de terreno para un aéreas verdes o como en el asunto que nos ocupa, una cantidad de dinero para el mejoramiento del entorno a través de sistemas que refuercen la seguridad

perimetral. Hay tan buena disposición por parte del capital privado que entiendo que su abogado Reus ya retiró la demanda contra Toledo.

Ahora viene la mejor parte, existe en algunas colonias de Coyoacán una clase media alta que está harta se sufrir al PRD en su delegación, donde desde 1997 y con la probable excepción de María Rojo, los delegados han hecho de todo menos cumplir con sus funciones, hablar de malos manejos ya se volvió tradición y de la calidad de los servicios mejor ni acordarse. Son los mismo vecinos que en 1988 votaron por un joven desconocido llamado Felipe Calderón y lo hicieron su diputado local.

Hoy, los herederos de esa tradición, los diputados Edgar Borja Rangel y Priscila Vera Hernández, estarán muy atentos de la correcta aplicación de recursos que provengan de ese y otros proyectos inmobiliarios, es su deber más elemental.

Además Mauricio Toledo y Nueva Izquierda saben que los bejaranistas ya le echaron el ojo a esa demarcación y ellos son mucho más peligrosos que un vecino molesto y “empanizado”.

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Trayectoria profesional
Político y periodista, aficionado 
a las cantinas, americanista
de a de veras y bohemio de
corazón.